7 de marzo de 2019

"Mi sangre Yagán", de Víctor Vargas Filgueira


Les compartimos la excelente crítica del escritor fueguino Federico Rodríguez sobre el libro "Mi sangre Yagán", de Víctor Vargas Filgueira, publicado por Editora Cultural de Tierra del Fuego en 2017. La reseña apareció en el número 5 de la excepcional Revista Fuego, editada en Ushuaia y dirigida por Cany Soto.



"En Mi sangre Yagán", Víctor Vargas Filgueira cuenta la historia de Asenewensis, su bisabuelo. Este hombre fue uno de los últimos yaganes que alcanzó a vivir la mitad de su vida del modo ancestral. En esta novela, veremos como sus costumbres y tradiciones son cercadas por la violencia de la "civilización" y la codicia. Esta historia tiene olor a algas, gusto a sangre de ballena todavía caliente y mucho calor humano. Junto al fuego escucharemos leyendas de hombres alegres con el corazón limpio, cuyas pesadillas son barcos gigantes que pasan cerca de la costa, poniendo denso el aire congelado de sus noches. 

Yaganes en su canoa, fotografía de Charles W. Furlong, 1907

Hay que dejarse llevar por Asenewensis y sus hermanos, acostumbrados a navegar desde la infancia, y adentrarse en las aguas turbulentas y heladas de los canales fueguinos, con el miedo golpeando en el pecho, y no rendirse ante el viento y las tormentas. Figuras en el humo, gritos de gaviotas y bravos cazadores con los rostros pintados que supieron defender sus misterios. Esta es una narración para leer con los párpados húmedos, sufriendo por todo lo que se fue perdiendo, mientras esas fotografías en blanco y negro de los aborígenes, que todos conocemos, cobran vida a medida que nos adentramos en la lectura. Contra el egoísmo que reina en nuestra sociedad, conmueve la manera en que estos yaganes vivían, pendientes de sus hermanos y sabiendo que la única manera en que podemos ser felices es juntos, en comunidad".

Muchachas yaganes, fotografía de Edmond Payen, 1882

Sobre el autor: Víctor Vargas Filgueira (Ushuaia, 1971). Escritor, artesano de la cultura yagán, reconocido creador de piezas en cuero crudo de la cultura gauchesca y primer consejero de la Comunidad Yagán de Tierra del Fuego. Actualmente se desempeña como guía del Museo del Fin del Mundo y trabaja en un proyecto de extensión en las escuelas, con la finalidad de concientizar al alumnado sobre la visibilidad del pueblo Yagán".
Federico Rodríguez

Portada del número 5 de la revista "Fuego", ilustración de Omar Hirsig, julio 2017




1 de diciembre de 2018

A cien años de "Los Sucesos de Natales"

  El próximo 23 de enero de 2019 se cumplirá un siglo desde que se produjeron los trágicos "Sucesos de Natales", un enfrentamiento entre los trabajadores del frigorífico de Puerto Bories y los empleados y policías de la todopoderosa "Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego". El balance final fue de varios muertos, las organizaciones obreras fueron reprimidas y sus líderes perseguidos.


Esta es la cronología de aquellos infaustos acontecimientos.

1905: la "Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego" obtiene 350.000 hectáreas en la provincia de Última Esperanza, convirtiéndose en dueña del noventa por ciento de los campos ganaderos de esa región. Allí instalarán medio millón de ovejas previo desalojo de los colonos que ya habitaban ese territorio. Detrás de la compañía ganadera se encuentra Moritz Braun, José Menéndez y los capitales británicos.

Junio 1911: se funda en Punta Arenas la Federación Obrera de Magallanes, la FOM, que llegó a alcanzar 6.000 afiliados.

1912: se reinstala la Aduana en Punta Arenas lo que provoca inmediatamente el alza de los precios de los alimentos básicos y la protesta de los habitantes de la ciudad: "bastó la simple promulgación del decreto y los comerciantes, esa crapulosa asociación de ladrones legitimados, recargó los artículos un cuarenta por ciento del precio diario, colocando a los trabajadores dentro del terrible dilema del hambre o de la lucha, La burguesía nos sitia por hambre, mientras ella derrocha nuestro sudor en suntuosos festines” (Gregorio Iriarte).



Marzo 1912: boda de uno de los hijos del "rey de la Patagonia", Julio Menéndez Behety. Se organiza una lujosa fiesta sin reparar en gastos en el palacio de Menéndez, en el mismo momento en el que afuera la gente padecía hambre y vestía harapos. 

1915: “La Explotadora” pone en marcha el frigorífico de Puerto Bories, cinco kilómetros al norte de la localidad chilena de Puerto Natales y que se encargará de procesar el ganado de sus haciendas en Chile pero también el de las vecinas estancias argentinas, propiedad de los mismos latifundistas, Menéndez, Braun, Blanchard, etc. La producción será destinada a los soldados británicos de la I Guerra Mundial, un sangriento conflicto que hará inmensamente ricos a los comerciantes.

Diciembre 1918: el parlamento chileno aprueba la Ley nº. 3446 de Residencia, que permite la expulsión sumaria de los extranjeros que propaguen doctrinas socialistas o anarquistas, consideradas subversivas por el gobierno.



23 Enero de 1919: se produce una protesta de los obreros del frigorífico de Puerto Bories, que solicitaban una rebaja del coste de los artículos de primera necesidad que suministraban las casas de comercio mayoristas. La situación se agrava al disparar el administrador del frigorífico, William L. Kidd, al subsecretario de la Federación Obrera de Magallanes, Carlos Viveros, que resultó muerto. Producto de las escaramuzas con los carabineros, fallecieron seis obreros y cuatro policías, y resultó incendiada la casa de comercio de Braun & Blanchard, acusada de inflar los precios de las mercaderías básicas. 

Una expedición de la policía argentina ingresa a territorio chileno para dispersar a los huelguistas. estaba compuesta por cinco oficiales, cuarenta soldados y media docena de civiles, que salieron de Río Gallegos traspasando la frontera por la zona de Cancha Carrera. La tropa fue transportada en tres camionetas que facilitó el Garaje Patagonia de la "Sociedad Anónima Importadoray Exportadora de la Patagonia", empresa que también era propiedad de Braun y Menéndez. En Chile, los soldados argentinos fueron alojados en la estancia “Cerro Castillo”, propiedad de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. 



El gobernador Luis Contreras Sotomayor envió un batallón del ejército que puso término a la denominada “Comuna de Natales”, deteniendo a una treintena de trabajadores, algunos de los cuales fueron condenados a largos años de prisión. Los obreros presos fueron conducidos a Punta Arenas encerrados en las bodegas del Alejandro, uno de los buques de la naviera Menéndez-Behety.

Julio 1920: incendio del local de la FOM en Punta Arenas: “Los obreros se defendieron y se generalizó el tiroteo. Se calcula que quemaron alrededor de dos mil tiros. Muertos por parte de los defensores y heridos 12 y 2 de los otros, los asaltantes prendieron fuego a la casa. De entre los escombros se extrajeron 3 cadáveres carbonizados” (Guillermo Bañados). Uno de los instigadores del asalto fue Alfredo Gorostiza, gerente de la "Sociedad Anónima Ganadera y Comercial Menéndez-Behety".


Diciembre 1921: brutal represión de las huelgas rurales en Santa Cruz, Argentina, con un millar de fusilados. Fue precisamente en el casco de la estancia “Anita”, fundada una década antes por José Menéndez y Mauricio Braun, donde se refugiaron los últimos huelguistas. Tras rendirse incondicionalmente al ejército fueron asesinados sin contemplaciones y enterrados todos juntos en el anonimato de una fosa común: “Allí se mató a gente indefensa, sin otra culpa que pedir un mejor salario. Por eso estuvimos prisioneros recibiendo malos tratos, nos robaron todo lo que teníamos y después, a los chilotes que no fueron elegidos por los patrones, los fusilaron sin misericordia. En ninguna guerra se fusila a prisioneros desarmados como lo hizo el ejército argentino” (Luis Mancilla).

1930: fue se inicia la construcción de la iglesia de María Auxiliadora en Puerto Natales, financiada íntegramente con fondos de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. Se trata de un ejemplo más de la conexión entre estancieros y salesianos, cuyos historiadores escribirán una historia complaciente y halagadora de los poderosos.

Sin embargo, un siglo después los natalinos evocan con respeto la memoria de sus vecinos, que fueron capaces de rebelarse valientemente contra un inhumano sistema de explotación laboral. Su memoria está intacta.


Les recomendamos la lectura de 5 libros de autores chilenos y argentinos que, desde distintas perspectivas, abordan la historia del movimiento obrero patagónico del siglo XX:

- La masacre en la Federación Obrera (2002), de Carlos Vega Delgado
- La rebelión de los tirapiedras (2010), de Ramón Arriagada
- La Patagonia rebelde (1972), de Osvaldo Bayer
- El paso del diablo (2004), de Pavel Oyarzún, y
- Los chilotes de la Patagonia rebelde (2012), de Luis Mancilla







11 de julio de 2018

La Historia de la Patagonia contada por mujeres (II)



Historiadoras, arqueólogas, escritoras, investigadoras, existen excelentes libros escritos por mujeres que abordan la Historia de la Patagonia y Tierra del Fuego. Algunas autoras, como Anne Chapman, han alcanzado gran fama y reconocimiento; otras, la mayoría, han pasado desapercibidas a la crítica y a los lectores. En esta segunda nota añadimos algunos títulos más, recomendando vivamente su lectura, y poniendo el acento en el papel irrelevante que la mujer ocupa en una Historia narrada –y protagonizada- tantas veces por los hombres.

Fotografías de Martin Gusinde en Tierra del Fuego (2008), de Marisol Palma Behnke

Estamos probablemente ante la mejor investigación sobre el corpus fotográfico del sacerdote verbita. Escrito por la historiadora Marisol Palma Behnke, fue publicado originalmente en alemán en 2008 y ha sido editado en español por la Universidad Alberto Hurtado en 2013. Constituye un monumental análisis de las imágenes que Gusinde tomó a los pueblos e la Patagonia y Tierra del Fuego. La autora también penetra en el archivo Gusinde y nos revela sus diarios inéditos y sus pensamientos más profundos. Nos narra cómo negociaba la obtención de las fotografías, mediante el pago en alimentos, regalos o dinero, y cómo preparaba la toma para que la instantánea pareciera lo más auténtica posible. La doctora Palma concluye: "Nadia antes que él había logrado una cercanía semejante y una comprensión tan profunda de su mundo espiritual. Gusinde buscó el acceso a esta dimensión cultural, encontrándola en el mundo de los mitos y en los rituales de iniciación en los que pudo participar". Lean el libro, no les va a decepcionar.

Rosa Yagán. Lakutaia le Kipa (2011), de Patricia Štambuk

El pueblo Yagán, los legendarios yámanas del archipiélago de Tierra del Fuego, hombres y mujeres que llevan 6.000 años navegando por los canales más australes de América, capaces de la epopeya de ser los primeros en alcanzar el Cabo de Hornos, allí donde se acaba el camino. La historia de estos protagonistas del extremo sur, verdaderos descubridores de islas, canales, bahías, ensenadas y penínsulas, la cuenta Patricia Štambuk en un libro que se ha convertido en todo un clásico: "Rosa Yagán. Lakutaia le Kipa". La escritora magallánica destaca "la extraordinaria capacidad de adaptación de los yaganes en un entorno natural agresivo, que conocieron a fondo y dominaron (...) demostraron ser capaces de aprender castellano e inglés, mientras los nuevos colonizadores y aún los misioneros no pudieron jamás aprender a hablar fluidamente el yagán". Unos misioneros que "apresuraron la extinción de los yaganes al detener su nomadismo". El libro es imprescindible porque nos permite escuchar la voz de una mujer excepcional, Lakutaia, que se lamenta de cómo los europeos impusieron sus costumbres a la fuerza: "se perdieron los antiguos nombres que los yaganes dieron a cada parte del mar y de la tierra. No hubo respeto. Nadie preguntó". Siete ediciones y varios premios internacionales avalan una obra insustituible.

Indígenas y misioneros en la Patagonia (2008), de María Andrea Nicoletti

El libro "Indígenas y misioneros en la Patagonia", escrito por la historiadora argentina María Andrea Nicoletti, docente en la Universidad de Río Negro e investigadora del Centro Superior de Investigaciones (Conicet), es una de las referencias esenciales para poder entender el papel jugado por los misioneros salesianos en el moderno proceso de colonización de esa región. Publicado en 2008 por Ediciones Continente, la profesora Nicoletti profundiza en la complicada relación interétnica entre los habitantes originarios y los religiosos, que concluyó con el final del modo de vida ancestral de los primeros. Tras un monumental proceso de investigación en los archivos salesianos, la autora demostró que los misioneros que acompañaron a Roca en su campaña militar, incurrieron en una gravísima contradicción al vulnerar las líneas maestras del plan de evangelización trazado sobre el papel por sus superiores, participando en una expedición armada cuya principal objetivo era el exterminio de los pueblos indígenas, y no su protección. Les invitamos a leer la excelente reseña de este libro escrita por la doctora Diana Lenton.

Los selk’nam (2002), de Anne Chapman

La antropóloga franco-norteamericana Anne Chapman fue una de las mayores expertas en la cultura de los pueblos originarios del extremo más austral de América. Sus trabajos nos permiten conocer importantes datos sobre las costumbres de los selk’nam y yaganes, recopilando además valiosísimos testimonios orales de destacados miembros de estas comunidades que ya forman parte de la posteridad. En esos relatos, los sobrevivientes selk'nam hablan de las persecuciones a las que fue sometido su pueblo y señalan a José Menéndez y a su sanguinario administrador, Alexander Mac Lennan, como los principales responsables. En la fotografía que sirvió de portada para uno de sus libros, vemos a la gran Ángela Loij, una de sus informantes selk’nam. Dos grandes mujeres para narrar la historia de un pueblo legendario. Un pueblo que, tristemente, vio desaparecer su modo de vida tradicional tras la llegada de los colonizadores pero cuya memoria regresa hoy con fuerza gracias a los selk'nam actuales. 

La tierra del fuego (1998), de Sylvia Iparraguirre

La excelente escritora argentina Sylvia Iparraguirre escribió en 1998 esta excepcional novela histórica. En "La tierra del fuego" la autora, a través de las supuestas memorias de John William Guevara, personaje ficticio, narra el encuentro en 1830 entre yámanas e ingleses y la persistencia "civilizadora" de los misioneros anglicanos que desembocará en la matanza de Wulaia. Se trata de un libro escrito con gran rigor histórico que utiliza fuentes del National Archive de Londres. Es una obra fundamental para conocer el devastador efecto que las misiones causaron entre los pueblos indígenas de Tierra del Fuego.