26 de marzo de 2017

Comunicado a favor del renombramiento del barrio Vapor Amadeo, Río Grande, Argentina

"Las calles, plazas y barrios de Río Grande llevan nombres que son representativos para las personas que los habitan. En ellos se expresa nuestra identidad, nuestra vida cotidiana y nuestra historia. Es por eso que consideramos absolutamente legítimo el reclamo de los vecinos del barrio “Vapor Amadeo”, quienes solicitan el cambio de denominación de las arterias y el barrio que arbitrariamente fueron impuestos por José Fernández Speroni.

Las disputas en torno a la denominación de las calles y el barrio ubicado sobre los campos que otrora fueron propiedad del controvertido José Menéndez, nos llama a reflexionar en torno a la reproducción de cierta historia oficial, que deliberadamente ha ocultado hechos de sangre, expoliación y muerte y al mismo tiempo, ha enarbolado la figura de los responsables del genocidio como “pioneros” del progreso fueguino.

Familia Selk'nam fotografiada en 1908 por Charles W. Furlong
A fines del siglo XIX se inicia un plan sistemático de matanza, del cual se posee documentación relevante, de los pueblos originarios de la isla grande de tierra del fuego, en el marco de un plan mayor denominado campaña o conquista del desierto, el cual sería impulsado por el entonces presidente Julio A. Roca. Si bien dicha campaña data de un período anterior al genocidio perpetrado en nuestra isla, podemos asegurar que los efectos devastadores de este proceso llegan tardíamente a nuestra región, y son consecuencia del mismo plan de exterminio, que continúa con la presidencia de Juárez Celman. Por lo tanto debemos considerar y hablar de una campaña del desierto fueguino, posterior respecto de su antecesora a causa de la ubicación distante de nuestra isla.

Con la llegada de los primeros exploradores y colonizadores, que localizan su atención en los recursos naturales de nuestra isla, inicia una ocupación del territorio sin precedentes, hablamos de una ocupación violenta y es en este sentido, el principio del genocidio fueguino.

El "Vapor Amadeo" en plena actividad, con bandera chilena y la "M" de Menéndez pintada en la chimenea

SOBRE LA PERSECUCIÓN, LAS MATANZAS (CACERÍAS), Y LA LIBRA ESTERLINA

Se introducen dos elementos desconocidos y determinantes para la historia de los verdaderos antiguos pobladores de estas tierras, que sirven para entender este proyecto de muerte: el alambrado y el ovino, dando lugar a un nuevo componente: la propiedad privada.

A causa de la proliferación de la industria ganadera los selknam comienzan a ser desplazados de las tierras que habitan, las cuales son apropiadas forzosamente por los estancieros y colonos. Este despoblamiento provocado por el hombre blanco reduce los límites naturales y agobia su condición de subsistencia, alterando de forma abrupta su modo de vida tradicional, lo cual resulta en un daño irreversible y concluyente para la historia de los pueblos originarios del confín del mundo. Esta condición impuesta afecta y modifica severamente el estado de cosas, desencadenando además la escasez de alimento, situación que obliga a los antiguos a buscar otro sustento para preservar sus vidas. La oveja sirve para tal fin, sin embargo, este acto sería cruelmente castigado por los empresarios ganaderos.

Es un factor circunstancial el hecho por el cual el cazador y su familia deben abandonar sus labores y adaptarse al nuevo medio, desarrollándose un entorno hostil tanto para ellos como para el guanaco, siendo ambos condenados al exilio. Para entender lo mencionado ilustramos con la siguiente cita:

“Son de una rapacidad imponderable los onas. Roban por puro placer de robar y destruir la propiedad ajena. Arrean cientos de ovejas en el menor descuido de los pastores, y las van desjarretando y dejándolas así a lo largo del camino. Si son perseguidos y se ven en peligro de ser alcanzados, agarran a puñaladas las ovejas y ganan el monte” (Reportaje a José Menéndez. En “ El Diario”, Buenos Aires, 13 de julio de 1899).

Selk'nam presos en Ushuaia, 1896
Como antes mencionamos, se produce una profunda conmoción en el modo de vida tradicional milenario de los antiguos pobladores de estas latitudes, y paradójicamente, es el mismo latifundista que lo expropia de sus tierras y arrebata su alimento principal quien lo culpa de ladrón. A raíz de ello se incrementa la persecución y el asesinato.

Es puesta en circulación una prima por la caza indiscriminada de quienes comienzan a ser vistos como ocupantes ilegales de su propio territorio y tildados de “ladrones de ovejas”. Una libra esterlina o 9.50 gramos de oro será el valor de cada “indio muerto”; sus orejas, genitales, cabezas y senos mutilados, el valor de intercambio. Esta operación de exterminio impulsada por los grandes terratenientes de la isla grande de Tierra del Fuego, no haría más que evidenciar una época nefasta del ser humano. Nombres como Sam Hyslop, Gregorio Prado, Enrique Negron, Alejandro Mac Lennan resuenan por ser los más destacados “cazadores de indios”. Este último, apodado chancho colorado, fue administrador de la Ea. Primera Argentina de José Menéndez y fiel colaborador de éste, logrando ser reconocido en las crónicas como uno de los más grandes asesinos de originarios selknam. Cabe mencionar que Menéndez fue el principal promotor de estas matanzas ya que era quién las ordenaba y financiaba. La unión de su hija Josefina Menéndez Behety con Mauricio Braun sellaría el poderío de una elite dominante que no tardaría en incrementar sus bienes a costa de miles de vidas.

“Para que los indios, acosados por el hambre, no robasen ovejas, los estancieros contaban con cuadrillas de peones a caballo que, armados de buenos rifles y cuchillos, recorrían todo lo largo de los alambrados; y a cuantos desgraciados indígenas les venía a la vista, les daban balas hasta alcanzarlos, y cortándoles las cabezas, se las llevaban al dueño, que les daba por cada una de ellas una libra esterlina” (Nelly Iris Penazzo (1995). Wot´n: Documentos del genocidio ona, Tomo 2. pág. 225).

Fue el historiador regional Mateo Martinic quién publicó una carta estremecedora de uno de los empleados de la estancia Primera Argentina, el escocés James Robbins, que en 1898 escribía a un amigo “tenemos quince soldados aquí cuyo deber es cazar indios” (Martinic Beros, Mateo (1990). El genocidio selk’nam: nuevos antecedentes. Anales del Instituto de la Patagonia, vol. 19, 23-28, Punta Arenas).

Incluso los propios salesianos contarían sobre las oscuras incursiones:
“Llegaron del monte los siguientes indios: Lucas, Cipriano, Martín Chico, Santiago y Ambrosio, traen la noticia de que MacLennan y el comisario Pezzoli en la última expedición que hicieron acompañados por los indios Gregorio y Joaquín mataron a Cauchicol con tres indios más.” (Crónica de la Misión de La Candelaria, cuaderno 1, 9-7-1899. Río Grande).

“Varios empleados de la hacienda de Menéndez mataron a un grupo de hombres indios y las mujeres las condujeron a la misión: bautizamos a las muchachas" (Casali, Romina (2011), Contacto interétnico en el norte de Tierra del Fuego: la misión salesiana La Candelaria (Río Grande) y la salud de la población selk’nam (1895-1931). Tesis doctoral en Historia, Universidad Nacional de Mar del Plata).

"Mac Lennan y el comisario Pezzoli mataron a Cauchicol", 9 julio 1899, diario misión salesiana Río Grande
Mac Lennan fue el organizador de la matanza de Cabo Peñas, donde junto a sus hombres, armados con rifles de repetición, prepararon una emboscada encerrando a hombres, mujeres y niños contra el acantilado donde hoy se halla ubicado el faro, muriendo entre 14 y 17 indígenas. Alexander Mac Lennan se retiró en 1907 tras doce años al servicio de José Menéndez como administrador y mayordomo de sus estancias en Tierra del Fuego. Este último, en agradecimiento por su impecable labor le obsequiaría un reloj de oro el cual graba con la siguiente frase: “Recuerdo de José Menéndez a su buen colaborador Alex Mc Lennan. 1907”

En este contexto lo estancieros amparados por las misiones salesianas y a fin de expulsar a los originarios de las tierras que habitan, provocan una deportación masiva de aborígenes, siendo el grueso de ellos trasladado a la misión salesiana de San Rafael en la isla Dawson y otro tanto a la misión de la Candelaria.

“Está comprobada la participación del Amadeo en la deportación de los selk’nam. En febrero de 1896 treinta y seis selk’nam capturados por los empleados de las estancias fueron conducidos a Punta Arenas a bordo del vapor. El 8 de marzo del mismo año el mismo barco trasladó desde Bahía Inútil a la misión salesiana de isla Dawson a un grupo de diez personas deportadas: 3 hombres, 2 mujeres y 5 niños y niñas.” (José L. Alonso Marchante, historiador. Comunicación personal).

“El 26 de septiembre de 1911 llegan en el barco “Amadeo” a la Misión Candelaria de Río Grande, los sobrevivientes de la isla Dawson, son 21 personas, 4 hombres, 12 mujeres, 2 niños y 3 niñas. Los mismos llegan enfermos de tuberculosis y terminan por cerrar el circuito mortal, en las Misiones.” (Nelly Iris Penazzo (1995). Wot´n: Documentos del Genocidio ona. pág. 107. Tomo 1).


Mujeres y niños Selk'nam deportados a la misión salesiana de isla Dawson

Son años que marcaron una época oscura en nuestra isla, la presencia destructiva del hombre blanco, que esencialmente fue guiada por la codicia desmedida, el poder y la adquisición de riqueza sin importar los medios. Tuvo consecuencias catastróficas para los verdaderos antiguos pobladores de nuestra tierra, hablamos de crímenes de lesa humanidad, cometidos por responsables que no solo no fueron castigados por la justicia, sino que manipularon la misma para su beneficio, y que desgraciadamente fueron y son etiquetados aun hoy como precursores de la industria local, pioneros e ilustres personalidades que produjeron un negocio rentable y promovieron el crecimiento económico de la zona. Sin embargo, la realidad demuestra que sobre los cimientos de sus empresas hay sangre derramada, actos de despojo, violencia y muerte.

“Vapor Amadeo es el primer barco que comunica Punta Arenas con Río Grande” (Juan Fernández Speroni).

El nombramiento de calles que componen el barrio vapor Amadeo se relaciona estrictamente con la flota de poco más de medio centenar de embarcaciones que pertenecieron a José Menéndez, principal promotor del genocidio ona, como así también con la familia de éste. Es nuestro deber recordar los actos oscuros y aberrantes que marcaron esta etapa sangrienta de la historia fueguina, que benefició lastimosamente a una minoría que incrementó su estatus expropiando y masacrando a los nativos.

Siguiendo a Nelly Iris Penazzo “(…) es a la vista de los misioneros y misioneras que suceden los acontecimientos de persecución-represión y matanza del Ona, depositario principal y justificación del existir misionero. La mala vecindad de José Menéndez, en su originaria aparición como recomendado del Monseñor Fagnano, según J.M. Beauvoir, expresa:
- La conducta de José Menéndez fue ingrata y escandalosa, matándonos indios, por decenas” (Wot´n: Documentos del Genocidio ona. Tomo 2, págs. 210-211).

La incorporación y circulación de la flota cuyo buque insignia fue el Vapor Amadeo, intensificaría el negocio de los Menéndez. La conexión establecida dentro de la isla y con el resto del continente de este medio de transporte, no haría más que favorecer los intereses económicos de un pequeño grupo, que como comentamos anteriormente, incrementó de manera colosal su riqueza y provocó un quiebre en la historia de Tierra del Fuego, en detrimento de los pueblos originarios que habitaban la región.


Los restos herrumbrosos del "Amadeo" en la actualidad

CONCLUSIÓN:

La erosión de la identidad aborigen fue una provocación exclusiva de las minorías pudientes, que fijaron su atención hacia las tierras que estos ocupaban desde tiempos inmemoriales, y que con la complicidad de los estados argentino y chileno pudieron propulsar una industria homicida, cometiendo los crímenes más atroces en contra de los pueblos originarios fueguinos, evidenciando la barbarie de aquellos que se pensaron civilizados. Los asesinatos y mutilaciones sufridas por los cadáveres de hombres, mujeres y niños serán prueba fehaciente de este negocio sangriento, que tuvo como fin último la supresión de nuestros pueblos indígenas que representaban un obstáculo para el progreso de las elites dominantes, quienes elaboraron e implementaron la masacre fueguina.

Esta etapa nefasta de nuestra historia, mancillada por terribles aberraciones, presenta un punto de inflexión y reflexión acerca de la realidad establecida. En el marco de un trabajo constante por la reparación histórica denunciamos que los verdaderos antiguos pobladores de estas tierras fueron víctimas de gravísimas violaciones de los derechos humanos, que repudiamos el prevalecimiento de esta clase hegemónica que aún en la actualidad perpetúa los mecanismos del pasado imponiendo su estatus en nuestra sociedad y que a pesar del sometimiento, el silenciamiento y ocultamiento de nuestro pueblo, permanecemos en pie y reclamamos junto a los vecinos del barrio Vapor Amadeo por el renombramiento del mismo, junto a sus calles y arterias.

El "Amadeo" varado en Estancia San Gregorio, Chile, frente al estrecho de Magallanes
Para finalizar cabe destacar que hace escasos meses se aprueba desde el Concejo Deliberante el proyecto de Ordenanza para que el 25 de noviembre se recuerde el “Día del Genocidio Selk'nam” y es oportuno mencionar que es un claro avance para el reconocimiento del mismo. Sin embargo, creemos que se deben implementar políticas que impliquen una verdadera reparación, y es en este sentido, que la denominación de nuevos espacios alusivos a los genocidas de nuestro pueblo, no son sino un retroceso histórico. Hoy se trata de la familia Menéndez, quienes evocan su imperio a través de nombres como el vapor Amadeo, Alfonso, Arturo, Asturiano y otros, y es por esto que discernimos y solicitamos se rechace esta postura, atendiendo a su carácter arbitrario e implicancia hacia un propósito mayor, relacionado con el genocidio de los pueblos originarios de la isla de Tierra del Fuego.


“1. Los pueblos indígenas tienen derecho a revitalizar, utilizar, fomentar y transmitir a las generaciones futuras sus historias, idiomas, tradiciones orales, filosofías, sistemas de escritura y literaturas, y a atribuir nombres a sus comunidades, lugares y personas, así como a mantenerlos. 
2. Los Estados adoptarán medidas eficaces para asegurar la protección de ese derecho y también para asegurar que los pueblos indígenas puedan entender y hacerse entender en las actuaciones políticas, jurídicas y administrativas, proporcionando para ello, cuando sea necesario, servicios de interpretación u otros medios adecuados”.

Integrantes del pueblo Selk'nam

Cartel urbanización "Vapor Amadeo", Río Grande, Tierra del Fuego, Argentina





11 de marzo de 2017

Misiones salesianas en Patagonia y Tierra del Fuego: dos testimonios de la época

       Las misiones salesianas de la Patagonia y Tierra del Fuego contribuyeron decisivamente a acelerar el final del modo de vida tradicional de los pueblos originarios de la región. A pesar de que tres siglos de misiones en América habían demostrado suficientemente el pernicioso efecto que tenía la sedentarización obligatoria y la imposición del cambio de hábitos a los pueblos indígenas, los salesianos se empeñaron tozudamente en tratar de “civilizar” a Kawésqar y Selk’nam. Más de un millar de hombres, mujeres, niños y niñas fueron confinados contra su voluntad en la misión de isla Dawson, Chile, verdadero antecedente de los campos de concentración, conociendo una mortandad aterradora. Debido a epidemias y enfermedades, en la misión de San Rafael fallecieron casi un millar de personas, una cifra que alcanzó un pavoroso 99% de los internos. Otros trescientos Selk’nam murieron prematuramente en la misión de Río Grande, Argentina, adonde habían llegado escapando de las balas de los terratenientes ganaderos. Su refugio se convirtió en su tumba, sobreviviendo solamente un puñado de ellos.

Selk'nam rodeados de misioneros, monjas y marinos, misión San Rafael, isla Dawson
      Aunque sobre el papel el trabajo debía servir a los indígenas para "civilizarse", en realidad su introducción perseguía unos fines económicos muy concretos. Con la puesta en marcha de las misiones, los salesianos aprovecharon la coyuntura para explotar múltiples negocios, en los que empleaban a los indígenas como trabajadores sin sueldo. Si en isla Dawson pusieron en marcha un enorme aserradero que proveía de madera a toda la región, islas Malvinas incluidas, en Río Grande gestionaron una hacienda que llegó a tener más de veinte mil lanares. Además, cuando todos los indígenas habían muerto, se embolsaron elevados importes con la venta de las tierras misionales. En Río Grande, por ejemplo, las 8 leguas que habían sido recibidas a título gratuito por el gobierno argentino, fueron vendidas por los religiosos nada menos que a los Menéndez-Behety, los hacendados de los que en teoría protegían a los Selk'nam. Un acto reprobable desde cualquier punto de vista pero que les supuso un sustancioso ingreso de cien mil libras esterlinas.

Hombres y niños Selk'nam en la misión de Río Grande, 1902
        Este tipo de maniobras ya generaron rechazo en la opinión pública, la prensa y las autoridades de la época. Sin embargo, la interesada escritura de la historia oficial, muchas veces pergueñada por autores salesianos (Belza, Entraigas, Massa, Bruno, Del Valle, etc), ha ocultado estos testimonios contemporáneos de los hechos descritos. Dos de esos documentos los hacemos públicos aquí, para su lectura y reflexión. Se trata de un informe de Domingo Canales al Gobernador de Magallanes de 1896 y un recorte del diario “La Razón” publicado en 1912.


Informe de Domingo Canales al gobernador de Magallanes

Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, 10 de junio de 1896

“La visita a la misión salesiana de isla Dawson me ha dejado dolorosamente impresionado. Horror y pesar que experimenté al ver el abandono, el desaseo repugnante, la hiriente desnudez y miseria en que yacen ciento y tantas mujeres adultas y veinte y más hombres. Los indígenas vigorosos que importan a allá de la Tierra del Fuego, se enferman porque se les recibe en sitios inmundos y nadie desde el principio de su llegada se preocupa de compensar de algún modo la rica alimentación de que disfrutaban esos hombres, ni de combatir con presteza los contagios de diferentes enfermedades que los invaden desde el primer momento de su contacto con las razas civilizadas y por el cambio de vida a que se les somete violentamente. Una vez enfermos en Dawson no reciben atención alguna ni se los aísla siquiera, ni aun en este caso se les da cama y por horrorosa que sea la enfermedad que los ataque, esta sigue su proceso al lado de los sanos o medio sanos agrupados en sitios miserables que son contagiados a su vez, o mueren al lado de sus compañeros como los seres más infelices que hayan habitado la tierra. ¡En cerca de ocho años los señores misioneros no han podido aún establecer una enfermería a que, de paso sea dicho, están obligados por su contrato con el gobierno de Chile!

Informe de Domingo Canales al Gobernador de Magallanes, 1896

El único régimen o sistema interno de la misión se reduce a cuidar de una manera altamente deficiente de los niños de cinco años en adelante de ambos sexos y de los mocetones cuyas fuerzas pueden aprovechar fácilmente en la explotación de los negocios establecidos en la isla y a no tener ningún cuidado para las infelices mujeres y hombres adultos que los misioneros, con la notable sagacidad de la que se hayan dotados, se imaginan no poder aprovechar con facilidad. Es así como han muerto abandonados centenares de esos desgraciados que han caído en las manos de la misión”.

Colonización indígena de los salesianos. Nuevo pedido de campos

La Razón, 3 de agosto de 1912

“En días anteriores hemos dado la noticia de la gestión en que se hallan empeñados los misioneros salesianos de Tierra del Fuego, que dirige monseñor Fagnano, para conseguir nuevas tierras fiscales en aquellas remotas regiones, so pretexto de realizar en ellas ensayos de colonización indígena.

Familia Kawésqar en isla Dawson. A la mujer y los niños les han rapado el caballo, 1890
Los que conocen la Tierra del Fuego aseguran que no hay necesidad de tal misión, en primer lugar porque hay muy poco indios y la mayor parte de ellos colocados en establecimientos ganaderos e industriales. Además, desde hace veinte años, los mismos salesianos han establecido una misión en las márgenes del Río Grande, donde tienen veinte mil animales lanares que explotan con los pocos indios que tienen a su cuidado. Han conseguido del gobierno la tierra donde están establecidos en varios lotes de una legua, a nombre de personas de la misma comunidad salesiana.
Artículo "La Razón", 1912
Lo que hay de cierto, según se nos informa por quienes pueden saberlo, es que bajo el nombre de misión se oculta un propósito de negocio, siendo evidente que se quieren obtener más tierras del gobierno para organizar nuevas estancias pobladas de ovejas, cuyo rendimiento exceda su actividad.

El gobierno puede averiguar estos propósitos mandando un inspector a Tierra del Fuego y obteniendo informes de las autoridades administrativas de este territorio. Nosotros llamamos la atención sobre estos hechos, para evitar también que se comentan injusticias con pobladores establecidos en aquellos parajes y que pudieran ser desalojados por los misioneros bajo pretextos humanitarios de civilizar indios. Además, este género de misiones, donde sean necesarias, deben ser confiadas solamente a misioneros nacionales, que no se dediquen a negocios de ninguna clase”.

Lista defunciones misión Dawson, Archivo Salesiano



13 de enero de 2017

Proyecto de ley del Senado de Chile para reconocer el genocidio de los pueblos selk'nam, aónikenk, yagán y kawésqar.

En 2016 dos historiadores chilenos, Alberto Harambour Ross y Nicolás Gómez Baeza, redactaron un manifiesto con el objetivo de lograr el reconocimiento del genocidio sufrido por los Pueblos Originarios de la Patagonia y Tierra del Fuego. El documento, que concitó enseguida la adhesión de historiadores, escritoras, políticos, profesores, investigadoras y artistas de una docena de países, además del apoyo de miles de personas que firmaron la petición, ha dado ya su primer resultado. En este año 2017, el Senado de Chile estudiará un proyecto de Ley presentado por la senadora Carolina Goic, que busca precisamente el reconocimiento de este terrible genocidio. La restitución de los restos humanos diseminados por museos e instituciones de Europa y América y la devolución a las comunidad originarias de sus tierras ancestrales, serán los siguientes pasos.

Hombres y niños selk'nam con sus arcos, 1923 (Martin Gusinde)



Les transcribimos el texto completo del proyecto de Ley:

Desde el año 1877 en adelante se produjo una destrucción acelerada y total de la etnia aónikenk y selk'nam, y la eliminación de prácticamente todos los pueblos canoeros de la regiones del extremo sur de nuestro país: kawésqar y yagán, quienes habitaban Tierra del Fuego hace nueve mil años atrás.

Aquello se produciría en la medida en que se desarrollaba la exploración y explotación económica de dicho territorio, la cual sería tardía considerando que la circunnavegación de dicha zona por parte del "hombre blanco" se produciría a partir del siglo XVI.

Hacia 1866, la población de la colonia de dicha región estaba compuesta principalmente por militares, sin embargo, a medida que el tráfico marítimo internacional se fue intensificando acompañado de beneficios tributarios para la región, la población fue aumentando[i] y con ello se fue desarrollando el comercio local.

No obstante, el impulso económico definitivo de Tierra del Fuego se produciría a partir de 1877 con la explotación ganadera de la zona y la política de concesiones de tierras por parte del Estado chileno con el objeto de afianzar su soberanía en dicha zona, la cual traería consigo devastadoras consecuencias para las etnias que habitaban dicho territorio.


Juan Inxiol y su familia selk'nam, 1923 (Martin Gusinde)

1. Colonización pastoril y entrega de concesiones.

La irrupción de la ganadería ovina en la región, a partir del último cuarto del siglo XIX, trajo consigo una de las tragedias más grandes que se han cometido contra los pueblos indígenas en el territorio chileno.

Los selk'nam eran un pueblo que se dedicaba a la caza del guanaco para su subsistencia, del cual aprovechaban su piel y su carne, además de tendones y otros huesos para la fabricación de diversos utensilios de uso común[ii], lo que explica la gran importancia de este animal para el desarrollo de este pueblo.

No obstante, con la introducción de la oveja al territorio habitado por los selk'nam, el hábitat del guanaco se modificó completamente, desplazándose a territorios cada vez más inaccesibles para este pueblo, viéndose los indígenas privados de su principal sustento.

Los indígenas, ante el desplazamiento de los guanacos provocado por el afán expansionista de los estancieros, no tendrían otro medio de subsistencia que cazar algunas ovejas para alimentarse, tras lo cual fueron reprimidos violentamente por los estancieros.

Dicha represión se materializó a través de una matanza sistemática de indígenas a quienes dieron muerte con el objeto de dejar sus campos "limpios" para la colonización pastoril. Los estancieros, con el fin de erradicar a los indígenas del territorio que explotaban, organizaban verdaderas cacerías donde aún quienes eran capturados vivos eran asesinados.

Aquellos abusos no sólo fueron cometidos por los estancieros, sino que también por los gobiernos de la época, que colaboraron a su comisión ya sea en complicidad con los ganaderos, o como autores directos. A modo de ejemplo, en 1871 el gobernador de Magallanes Oscar Viel envió una expedición militar en busca de un grupo kawésqar acusados de robar ganado, provocando seis muertos entre los indígenas y tomando preso a doce niños. Al año siguiente, otro enfrentamiento similar arrojó un saldo de seis hombres y dos mujeres asesinadas y tres niños capturados, todos pertenecientes al pueblo kawésqar, en un ejemplo de la salvaje desproporción del castigo aplicado a los indígenas sospechosos de abigeato.

Dichos acontecimientos provocaron el exterminio de los indígenas de Tierra del Fuego, cuya población disminuiría hasta casi su desaparición al cabo de cincuenta años. En tanto se producían dichos acontecimientos de los cuales el gobierno tomaba conocimiento, la política de concesiones del Estado se intensificaba y gran parte de los indígenas eran enviados forzadamente a otros territorios con fines de pacificación y colonización.


Selk'nam confinados en la misión salesiana de isla Dawson, 1899 (Francisco Bocco de Petris)

2. Contagio de enfermedades y las misiones civilizadoras.

El Estado relegó a los indígenas del extremo sur de nuestro país bajo pretensiones civilizadoras, las cuales han quedado consignadas en documentos oficiales de la época, tales como el decreto de 1890 que otorga cesión a la Misión de San Rafael territorios de Isla Dawson, en cuyos considerandos señala:

"Que hay conveniencia en que el Estado favorezca y estimule a empresas que tengan por objeto civilizar a los indígenas de la Tierra del Fuego; Que a más de los fines humanitarios que se persigue con tal sistema, también se contribuye con él a facilitar la colonización de tan apartados territorios de la República".

Entre 1894 y 1898, un número superior a 800 selk'nam fueron trasladados hasta la Misión de San Rafael, lugar donde, en su gran mayoría, murieron como consecuencia de la inactividad, el desarraigo, el hacinamiento y las enfermedades que allí contrajeron, en especial la neumonía, tuberculosis, sarampión y sífilis. La enorme mortalidad de la comunidad indígena, especialmente de niños, no suscitó atenciones médicas. El control y cuidados médicos eran inexistentes.

Al término de la misión, que hasta 1911 había contado con más de 500 indígenas en el curso de los últimos años y su cementerio contaba con 800 tumbas. Esta disminución de la población indígena relegada en Isla Dawson estuvo directamente relacionada con la persistencia de los misioneros en su labor civilizadora, que se llevó a cabo con tenacidad. En el caso de los yaganes, esta actitud irresponsable provoco un efecto letal que abocó la extinción a este pueblo[iii] [iv].

Estos sucesos llevaron a que en forma acelerada fueran eliminados los indígenas de Tierra del Fuego, dejando "libre" el territorio a la colonización ganadera.


Cráneo Selk'nam con orificio de bala, 1895 (instituto Karolinska, Suecia)

3. Reconocimiento del genocidio de los pueblos indígenas del extremo sur de Chile.

El Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas del año 2008, en el capítulo referido a los pueblos indígenas del extremo sur, comienza dicho acápite señalando: "Se trata de una tragedia. La más grande cometida contra los pueblos indígenas en el territorio chileno. Fue un proceso de exterminación lo que allí ocurrió. Se trata de un genocidio[v]".

Los acontecimientos expuestos, de acuerdo al Derecho Internacional Penal actual, configuran conductas que son constitutivas del delito de genocidio. De acuerdo al artículo 2° de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (1948)[vi]:

"Se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que bajan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo".

En palabras de la pensadora alemana HANNAH ARENDT, el delito de genocidio constituye el crimen de los crímenes porque pretende destruir la característica clave de la condición humana, que es la diversidad.

A mayor abundamiento, la Asamblea de Naciones Unidas, en 1946, declaró que el genocidio es una negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros, de la misma manera que el homicidio es la negación a un individuo humano del derecho a vivir: tal negación del derecho a la existencia conmueve la consciencia humana, causa una gran pérdida a la humanidad en el aspecto cultural y otras contribuciones representadas por estos grupos humanos y es contraria a la ley general y al espíritu y objetivos de la Naciones Unidas[vii].

Nuestro Estado, al ratificar esta Convención, declara proteger la existencia de un determinado grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal, y condenar todo acto que tenga por objeto la destrucción de dicho grupo "como tal".

Sin perjuicio de que los acontecimientos perpetrados en contra de los pueblos selk'nam, aonikenk, yagán y kawésqar fueron cometidos con anterioridad a la entrada en vigencia de la mencionada Convención, razón por la cual se aplica el principio de irretroactividad penal, nuestro Estado debe reconocer los crímenes cometidos en contra de estos pueblos y establecer medidas de reparación histórica, con el objeto evitar que alguna vez en nuestro país se vuelvan a cometer tales abusos que concluyeron con el exterminio de grupos étnicos que habitaban pacíficamente en el extremo sur de Chile.

El Informe de la Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas, respecto a los pueblos extintos aónikenk y selknam, ha recomendado que se repare y honre públicamente a estos pueblos, para que nunca más tengan lugar hechos como los que llevaron a la desaparición de estos pueblos. En cuanto a los pueblos kawésqar y yagán, en riesgo de extinción, el informe recomienda acometer medidas suficientes para garantizar la supervivencia de los pueblos, garantizando el  acceso de sus miembros a un cierto conjunto de prestaciones que se identifican como condiciones básicas de sobrevivencia[viii].

Por otro lado, de acuerdo al artículo 33 de la Declaración de la Naciones Unidas sobre derechos de los pueblos indígenas, "los pueblos indígenas tienen derecho a determinar su propia identidad o pertenencia conforme a sus costumbres y tradiciones". No obstante, nuestra legislación les ha impuesto a las etnias kawésqar y yagán impone una denominación que fue impuesta por los colonizadores de Tierra del Fuego, desconociendo la forma en que ellos se han denominado a sí mismos, vulnerando su derecho de identidad.

Familia Kawésqar en Puerto Bueno, 1909 (Carl Skottsberg)

4. Objetivos del proyecto de ley.

De acuerdo a los fundamentos expresados anteriormente, esta iniciativa legal tiene por objeto:

1. El reconocimiento del Estado y los gobiernos locales del genocidio perpetrado contra las etnias selk'nam, aónikenk, yagán y kawésqar.

2. Erigir un monumento en Tierra del Fuego destinado a recordar los principales rasgos culturales y perpetuar la memoria respecto de las etnias víctimas de las políticas de deportación y exterminio.

3. Corregir la denominación que da a las etnias kawésqar y yagán la Ley N° 19.253 que establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, respetando su derecho de identidad.

En consideración a lo precedentemente señalado y en uso de nuestras atribuciones constitucionales, venimos en presentar el siguiente:


PROYECTO DE LEY

"Artículo 1°.- Reconócese el genocidio de las etnias selk'nam, aónikenk, yagán y kawésqar durante el poblamiento de la zona austral del país.

Artículo 2°.- Autorízase erigir un memorial de dichas etnias en la comuna de Porvenir, destinado a recordar sus principales rasgos culturales y perpetuar su memoria para las futuras generaciones.

Artículo 3°.- Modifícase la Ley N° 19.253 que establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, en el siguiente sentido:

1. En el inciso segundo del artículo 1°, para reemplazar la frase "Kawashkar o Alacalufe y Yámana o Yagán", por "Kawésqar y Yagán".

2. En el numeral 2 del artículo 12, para reemplazar la frase "kawashkar y yámana", por "kawésqar y yagán".

3. En el artículo 72, para reemplazar la frase "yámanas o yaganes, kawaskhar o alacalufes", por "yaganes o kawésqar".


Libro "Menéndez, rey de la Patagonia" (Catalonia, 2014)















[i] Con la finalidad de desarrollar la colonia magallánica por vía de la población, el Estado ejecuta un plan de colonización extranjera, la que impulsaría aún más la transformación no sólo demográfica de Tierra del Fuego, sino también económica.
[ii] ALONSO MARCHANTE, José Luis, Menéndez, rey de la Patagonia (Santiago de Chile, Ed. Catalonia, 2014), p. 46.
[iii] Si hacia 1860, antes de la irrupción de exploradores y misioneros en el territorio, se estimaba una población del pueblo yagán de tres mil habitantes, en 1930 no pasarían a ser un centenar de personas.
[iv] Ob. cit. (2), p. 52.
[v] Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas, p. 478.
[vi] Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, adoptada y abierta a la firma y ratificación, o adhesión, por la Asamblea General en su resolución 260 A (III), de 9 de diciembre de 1948 y ratificada por Chile mediante Decreto Supremo N° 316 del Ministerio de Relaciones Exteriores, de fecha 5 de junio de 1953, publicado el 11 de diciembre de 1953.
[vii] Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, n. 96(I) de 11 de diciembre de 1946.
[viii] Ob. cit (4), p. 558.